Una de las paradas más interesantes del crucero por el Nilo es Kom Ombo. Desde el barco se aprecia la entrada a un templo doble. Así que desembarcar y hallarse en la entrada es todo uno. El culto de Kom Ombo (siglo II a. C.) está dedicado a dos tríadas: el dios Sobek, de la fertilidad y de la vida, junto a Hathor y Khonsu, y al dios Haroreis también conocido como “Horus el Grande” junto a Tasenetnofret y Panebtawy. Sobre el primitivo templo de Tutmosis III (gobernó entre 1478-1425 a. C.), los Ptolomeos edificaron uno doble que se convirtió en dos santuarios completamente separados y dedicado cada uno a un dios principal. Así Sobek tendría la parte sur (derecha) y Haroreis el de la parte norte (izquierda). Una de las características principales es la sala hipóstila con una hilera de columnas específica que dividía ambos cultos con dos himnos y una inscripción en el centro: “Señor del Udjat, recolector de oídos, que escucha todas las súplicas” (inscripción que aparece en Karnak también). Así, esta oración del eje central del templo se podía iniciar nb wḏȝ.t rezando a Sobek o a Haroreis, mirando a un lado o a otro. Ambos dioses se pueden observar en el relieve del muro posterior, enfrentados uno a otro.

Kom Ombo era el punto de partida de las caravanas a Nubia y Etiopía y, a su vez, de los que volvían. Por tanto, se convirtió en un lugar de visita obligada a todos aquellos que tuvieran alguna enfermedad contraída en el viaje hasta que aumentó su popularidad. De hecho había tal cantidad de asistentes que hay grabados de tableros de juegos para las esperas. Además, los bajorrelieves de los prisioneros eran usados por los peregrinos para curarse, ya que les tocaban las cabezas a fin de transmitirles a ellos las enfermedades y así quedar curados. 

Pero lo realmente interesante que hallamos en Kom Ombo es la famosa mesa de instrumental médico, el mismo que hoy en día se sigue usando en los hospitales de todo el mundo. En el muro exterior, en su parte posterior, aparecen los instrumentos propios de la cirugía: sierras, bisturíes, fórceps, catéteres, erinas, pipetas, sondas y tijeras que serían realizados por los egipcios en bronce, hierro y obsidiana. También aparece material auxiliar como vasos, esponjas, vendas, una balanza y cajas de almacenaje. Aunque la existencia del templo sea de la época ptolemaica, el instrumental se usaba ya hace 4000 años en Egipto. Concluir que sean del mismo uso que los actuales, proviene de varios estudios. El principal de ellos es el famoso libro de John F. Nunn, Ancient Egypcian Medicine (Londres 1996) que determinó que la precisión y resultados del instrumental egipcio es altamente similar a la funcionalidad de la cirugía de hoy: los resultados de los análisis quirúrgicos en las momias así lo certifican.  Según Heródoto, los médicos egipcios se especializaban en regiones anatómicas: en los dientes, en las menstruaciones y genitales (obstrucción de conductos sexuales), en el estómago y las heces (purga de estreñimiento), en los dolores de cabeza o enfermedades de los ojos (edemas, epiforas, tracoma, triquiasis, orzuelos) incluso con referencias escritas de operaciones de pestañas triquiásicas (Escudero Villanueva, 2017) conservadas en diferentes papiros. 

Junto a la mesa quirúrgica de los relieves de Kom Ombo aparece Imhotep, médico con templo propio en Menfis, cuya biblioteca era usada por los griegos en el siglo XI a. C. según nos contó Galeno. Imhotep fue el arquitecto de la pirámide de Saqqara, astrónomo y gran sabio, que terminó siendo divinizado por los ptomoleos como el dios de la medicina. Asociado después a Asclepio griego y Esculapio romano. 

Para finalizar, conviene destacar por qué la medicina y el instrumental milenario se encontraban en el templo doble de Sobek/Haroreis si en principio Sobek estaría asociado a Seth, el dios del caos. Haroreis, con forma de halcón, era el dios “de la luz y del cielo” y era considerado sanador. Sus ojos eran un sol y una luna, y por tanto protector de medicina como la oculoplastia, ejercida ya por los médicos egipcios. Sobek, con forma de cocodrilo, fue el dios de la vida, benefactor, creador del Nilo y hay que alejarlo por tanto aquí del sentido de Seth.

No es de extrañar que en esa época los cocodrilos fueran criados y momificados, ya que eran usados para veneración de los devotos y de los agradecidos a la protección y curación de Sobek. Estas excepcionales momias pueden verse en el cercano museo del templo de Kom Ombo cuya visita es muy recomendable. 

Frente al templo, hay uno de los mejores Cafés del sur de Egipto. Una espléndida terraza con buena música local junto al Nilo, en la que no deben faltar un buen té con menta y mejores shishas con nuestros guías. Shaibinana para saborear una magnífica jornada,

Bibliografía: Escudero Villanueva, A., Oculoplastia en la prehistoria y la antigüedad, tesis doctoral, Universidad Autónoma de Madrid, 2017; Gil González, F., “Los cuidados intensivos en el Antiguo Egipto a través de los textos” en Revista de enfermería y humanidades, 34, 2012: 64-70; Minas-Nerpel M., “Egyptian temples” en C. Riggs (ed.) The Oxford Handbook of Roman Egypt, Oxford, 2012; Gutbub, A., “Eléments ptolémaïques préfigurant le relief cultuel de Kom Ombo” en Maehler H (ed) Das ptolemaïsche Äegypten, Mainz 1978: 165-176.

Gonzalo Gómez es guía de Experiencias con Esencia y doctor en Historia por la Universidad de Alcalá