A Antonio J. Morales, sevillano, de cuarenta y algunos, le brillan los ojos cuando habla de Egipto. Nos vemos, como siempre, en la Facultad de Letras de Alcalá. Tras un café cortado y comentar la situación de la investigación, la ciencia y su complicado matrimonio con la burocracia española, pasamos a preguntarle concretamente por su vínculo con Egipto.

¿Por qué te metiste a egiptólogo?

Empecé estudiando Arqueología e Historia Antigua en Sevilla, estudié mucha Arqueológica clásica y Arte del mundo clásico. Hice un curso de jeroglíficos con F. J. Presedo Velo y J. M. Serrano Delgado y empezó a picarme el gusanillo. Egipto era para mí un mundo exótico, con fuentes de carácter funerario, de dioses, de lo sobrenatural, del mas allá. Vi entonces la oportunidad de irme a Inglaterra a hacer un máster para ampliar los conocimientos.

¿En que universidades has estudiado/trabajado?

La Licenciatura en Sevilla y el Máster en Arqueología en la UCL, University College of London. También, hice un Máster en Egiptología en Birmingham. Volví a Sevilla para el doctorado pero me dieron la beca fulbright en EEUU y terminé en Philadelphia siendo Doctor en mayo 2013. Mas tarde, saqué una plaza postdoctoral en Heidelberg en Alemania pero, al poco ,pasé a Berlín en la Freie Universität en la que estuve 5 años. Después, obtuve en España la beca Ramón y Cajal. Tras varias conversaciones con las universidades interesadas, me decanté por Alcalá.

¿Qué sientes en Egipto?

Cuando llegué la primera vez a El Cairo pensé “dónde me he metido”...Miles de personas, todos hablando alto, miles de taxis, clientes, turistas… ese fue el principio. Es el choque con países del mundo oriental. En la parte arqueológica, te sientes muy novato al principio. Por primera vez, fui en 1999. Iba con un estudiante japonés del Máster. Con el tiempo, te vas especializando, conoces el país, empiezas a disfrutarlo, conoces más a la gente... Es un país muy amable con gente muy generosa, muy dulce, muy naif. En Europa, venimos muy “de vuelta de todo”. Sin embargo, ellos miran con inocencia muchas cosas. Te choca la cultura, las prácticas, las tradiciones pero la gente es muy cercana. Me recuerda a mi gente de Andalucía por la gracia, el chiste, el humor, la forma que tienen de enfrentarse a los problemas con fuerza y humor. Pero, en el trabajo, les gusta improvisar y ahí si echo de menos en cierta forma trabajar como en Europa, con criterio.

¿Qué te gusta de la gastronomía egipcia?

Me gustan las tapas, se puede picar Tabboule (ensalada de perejil y sémola), Baba ghannoush (puré de berenjenas con ajo), una salsa, ensaladas, muchas tapas y comes de todo. Es cultura de la tapa, y yo siendo de Sevilla, pues me es muy familiar. Los dulces son muy ricos, son muy dulceros, los pasteles, el azúcar en el té... Aunque tienen muy pocos platos, un variado básico de unos 20 platos y no les gusta innovar tanto. También por lo que tienen.

Un lugar que recomendarías…

Los pueblos al sur de Asuán, los pueblos nubios, con agua muy limpia y cuyas orillas del Nilo tienen mucha calma. Es gente my amable, los tenderetes son muy interesantes, con especias...No están acostumbrados a ver extranjeros y te miran con cierta curiosidad. Y, si llegas, y chapurreas tres palabras en árabe pues se quedan mirándote ¿“de donde ha salido este”? Trabajan la piel, la artesanía, los talleres y viven con poco. Son muy felices, es algo que valoro de Egipto, tengo que pensar en cosas pequeñas, estamos con globalización, ordenadores, todo grande, todo rápido y Egipto te recuerda las decisiones pequeñas, la pareja, las cuatro cosas a hacer en el día y ellos son felices así, no tiene la Seguridad Social, no tienen wifi, pero son felices. Allí siempre frenas.

Cuando no trabajas, ¿a dónde te escapas?

Me gusta visitar bibliotecas antiguas del siglo XX, como la francesa, la Biblioteca Nacional, el Museo del Ejército también. Me gusta, por supuesto, la Necrópolis tebana pero no sólo las grandes tumbas. Me gusta ver los recovecos. Conocemos lo que la arqueología por accidente nos ha permitido. Los sitios alejados son preciosos, como el wadi detrás del Ramesseum que da a la zona de Meket-re, que no lo visita nadie casi desde H. E. Winlock. Por allí, nos perdemos los egiptólogos y algún viajero.

¿Cuál es la jornada de un arqueólogo?

Es muy intensiva: te levantas a las 5.00 am, a las 5:30h tomas algo ligero, a las 5:45h nos recogen hasta el yacimiento. En este momento, se usan escáner de 3d y la parte geológica ya que hace menos temperatura y ellos deben trabajar con preferencia en estas horas. Estamos trabajando hasta las 9 o 9:30h que ya tomamos desayuno fuerte. A las 10:00h, llega la arqueología pura y dura. Muchos trabajadores, todos los arqueólogos. Los geólogos y escáner ya en interior, con objetos y análisis de estructuras internas. Hay tanta luz y calor que es imposible estar fuera con esas máquinas. A las 13:00h, volvemos al hotel con almuerzo y aprovechas para una ducha rápida.  Después de comer, un poco de descanso, desde las 15:00h hasta las 16:00h. El resto de la tarde es trabajo de laboratorio, descargar datos, ordenadores, fotografía, dibujo...

La cena es a las 19:30h y normalmente, antes de la cena si es posible, alguien del equipo hace una ponencia breve de lo que ha hecho especial.  Después de la cena, tiempo para charlar, compartir experiencias, bromas, alguna botella de vino o algo de alcohol y charlar y relajarse. No da para mucho porque a las 21:00h parece que son las 4h de la mañana. Como mucho, aguantamos hasta las 22:00h. Los jueves por la tarde en el hotel tenemos barbacoa con vino, te relajas más y, normalmente, terminamos visitamos los Colosos de Memnón con un par de botellas para tomar un chupito sentados debajo. Y luego nos vamos a la puerta de Medinet Habu (Templo de Ramsés III) y terminamos charlando de Arqueología. Al día siguiente, al ser viernes, te levantas con calma, que es a las 9h como muy tarde. Desayunamos juntos y hacemos alguna visita a algún yacimiento. Y sino, a algún lugar cercano.

Todo esto durante un mes entero y se hace duro porque es muy intenso. Y eso que contamos que la labor de fuerza la realizan los obreros…

Para saber más sobre el proyecto de Antonio J. Morales y la Universidad de Alcalá en Egipto: http://thebanproject.com/es/home/

Fotografías: ©Patricia Mora Photography

Entrevista realizada por Gonzalo Gómez, doctor en Historia y guía experto de Experiencias con esencia.